Santos que yo te pinté
Hoy he decidido torturarme recordándote, apareciste sin avisar entre algunas ideas, y te quedaste el tiempo suficiente para atraerme a tu río rápido de aguas pasadas, ese que siempre termina en una cascada de suspiros por mi parte. La sin razón, la mía, la que se funde con lo contrario a mi bien, me llevó hasta la puerta del lugar en el que me dejé un corazón, el mas grande que he tenido. Nocturno pero imponente, el solitario edificio de literario nombre, me devolvía la mirada desde la ventana por la que se escaparon tantos días de jugar a perder el tiempo, tiempo que no nos importaba perder entonces, a mi no me hubiera importado nunca. Ya de vuelta, la memoria quiso rescatar desde aquellos vinos de tarde-noche a la guitarra de Guerra; de las idas y venidas de tu indecisión a los días de la caída de todo lo que puse en la vitrina de mis orgullos; desde los soles tempranos de la mano de una luna tardía a las manos que cogimos después de que este cuento se acabara. En casa, con tu record personal de mi cara larga, repaso no muchas fotos, que me empujan, una vez más, por esa cascada que vacía mis pulmones de esperanza. Esa que yo solo tuve, esa que me convirtió en el único con algo que perder.
"Con escrúpulos" - Daniel Serrano - 16/10/2008
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4 Peras:
¡Qué bonito!. ¿Entonces lo has escrito tú?
Un texto precioso Dani. Enhorabuena!
Gracias chicos. (si Jarken, esto ha salido de mi jaja)
Increíble tio. Tienes un potencial tremendo como narrador. Increible tío, me gustan mucho tus palabras.
Un día me gustaría que escribieras algo para mi blog ;).
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